¿Por qué repito siempre las mismas situaciones? ¿Por qué me cuesta
tanto estar bien en mis relaciones? ¿Por qué sé lo que debería hacer
pero no consigo hacerlo? ¿Por qué no encuentro la calma en mi vida, en
mi cabeza? ¿Quién soy yo, más allá de lo que se espera de mí?
Yo también me las he hecho. Y no desde la teoría.
Crecí durante una temporada lejos de mi familia. No faltó el amor —lo
tuve, y lo sé— pero sí faltó la presencia cotidiana. Eso me hizo
independiente, sí, y una persona muy curiosa con todo lo humano,
seguramente cuestionándome cosas que no tocaban desde bien pequeño.
También me dejó con miedos y ansiedades que tardé años en reconocer, y
que aparecían sobre todo en mis relaciones: el temor a no ser
aceptado, la dificultad para confiar, esa sensación de fondo de no
saber muy bien dónde estaba yo en todo aquello, la falta de calma ante
el futuro y el dolor que traía en ocasiones el pasado.
Después vinieron otras etapas. Pérdidas importantes, rupturas,
momentos en los que el suelo desaparece y tienes que reconstruirte
desde cero. También el trabajo de revisar creencias que me habían
impuesto sin preguntarme —sobre el amor, sobre los vínculos, sobre
cómo debía ser— y que me tenían encogido sin que yo lo supiera del
todo.
En cada uno de esos procesos aprendí algo que ahora es el centro de mi
trabajo: que conocerse de verdad, dejarse acompañar y construir una
base sólida desde dentro, cambia algo fundamental. No te quita el
dolor. Pero te da un lugar desde el que sostenerte.
Llevo más de 25 años acompañando a personas desde ese mismo lugar. Y
sigo eligiendo este trabajo cada día.
Desde los 25 años he acompañado a personas en crisis existenciales
profundas. He visto muchas veces cómo alguien que llega desbordado
puede, poco a poco, encontrar su propio centro. No porque yo lo
dirija, sino porque el espacio correcto permite que emerja lo que ya
estaba ahí.
Mi forma de estar contigo es paciente y presente. No traigo un
protocolo. Traigo atención, tiempo y la convicción de que tú eres
mucho más que lo que te está costando ahora mismo. A veces el proceso
es lento. A veces algo se mueve más rápido de lo esperado. En
cualquier caso, vamos a tu ritmo.
Las personas que han pasado por mi consulta suelen decir que el
proceso fue profundo, pero también humano y cercano. Eso me importa.
No quiero que la terapia se sienta como algo que hay que soportar,
sino como un lugar al que quieres volver.
Creo en una forma de entender a las personas que no parte del
diagnóstico ni de la corrección, y menos de verte como un enfermo o
enferma. Parte de la confianza en que cada uno lleva dentro una
tendencia natural hacia el crecimiento, que a veces se bloquea, pero
que nunca desaparece del todo.
En mi forma de trabajar importa lo que sientes ahora mismo, en esta
sesión, tanto como lo que te pasó hace años. El cuerpo, las emociones,
los pensamientos: no los separo, porque tú tampoco eres partes
separadas. Eres un todo, y es desde ahí desde donde trabajamos.
No me interesa que entiendas tu historia solo con la cabeza. Me
interesa que la puedas sentir de otra manera, que algo cambie en cómo
te vives a ti mismo y en cómo te relacionas con los demás. El insight
sin experiencia se queda en el aire. Por eso en sesión no solo
hablamos: a veces experimentamos, exploramos, nos quedamos con lo que
aparece en el cuerpo o en la emoción antes de seguir adelante.
Y siempre desde un principio que para mí es irrenunciable: tú no estás
roto. Tienes una historia, unos patrones aprendidos, y una capacidad
real de transformar lo que te hace sufrir. Mi trabajo no es dirigirte
ni darte respuestas. Es acompañarte mientras encuentras las tuyas, a
tu ritmo, desde lo que tú eres.
No es un camino mágico ni rápido. Es un proceso honesto. A veces incómodo. Pero muy transformador.
Si algo de todo esto resuena contigo, quizá este sea un buen momento
para hablar.
Estaré encantado de escucharte.
No necesitamos que nos arreglen, sino que nos acompañen
Especialmente mi dependencia emocional, la ansiedad y angustia que he experimentado me han llevado a atravesar mis sombras. Sólo por eso puedo ofrecerte hoy mi mano.
Yo también lo hice. Hoy mi trabajo como terapeuta se basa en crear espacios seguros para explorar juntos caminos hacia una vida plena y auténtica.
Cada sesión es un aprendizaje mutuo, donde las dificultades se convierten en oportunidades para crecer y reconectar con la fuerza interior.
Mi mayor satisfacción es ver cómo quienes confían en este proceso logran vivir con mayor conciencia, paz y coherencia consigo mismos.
Más de 25 años de trayectoria dedicada al bienestar emocional y el desarrollo personal
UNED, 2016
COPEESCAN, 2018
Universidad Complutense de Madrid, 2009
Asociación PH España, Madrid, 2001
Escuela Bidean, Donostia
Asociación Española de Terapia Gestalt
Fundación Centro de Solidaridad de La Rioja
Fundación Centro de Solidaridad de La Rioja
Universidad de La Rioja
Fundación Centro de Solidaridad de La Rioja
Más de 25 años de experiencia terapéutica acompañando a personas, parejas, equipos y grupos.
Zabalplaza, Donostia
Estas son las razones por las que mis pacientes confían en mí
Trabajo bajo los más altos estándares éticos y profesionales, garantizando confidencialidad absoluta.
Sesiones online y presenciales adaptadas a tu disponibilidad y estilo de vida.
No es una buena intención, podremos atravesar juntos aquellas situaciones, emociones o sufrimiento que te está paralizando o no dejando avanzar.
Para que un trabajo sobre tí mismo sea realmente duradero no podemos navegar por la superficie.. trataremos de ver juntos lo que hay detrás.
Dar el primer paso es lo más importante. Agenda tu primera sesión sin compromiso y descubre cómo la terapia puede ayudarte a alcanzar tus objetivos.
100% Confidencial
Online o Presencial
Horarios Flexibles